La vez que más notas he fallado y lo que pude aprender de la experiencia

Introducción

En la vida de un músico hay noches de gloria y noches en las que desearías que el escenario se abriera y te tragara. Esta es la crónica de una de esas últimas. Fue la primera y, paradójicamente, la última vez que tocamos con el Alexis Alonso Quartet para la televisión. Una velada que prometía ser la consagración de nuestro trabajo, pero que terminó convirtiéndose en la actuación en la que más notas he fallado en toda mi vida. Sin embargo, con el paso del tiempo, ha resultado ser una de las experiencias que más me ha enseñado.

Todo ocurrió durante la gala de entrega de los Premios Canarios de la Música, si la memoria no me falla, en su tercera edición. Nuestro grupo optaba al premio a «Mejor Disco de Jazz del Año» y, como nominados, recibimos la invitación para interpretar uno de nuestros temas en directo.

El preludio de la tormenta

El evento se celebraba en el majestuoso Teatro Leal, un lugar que custodia un piano acústico formidable. Sin embargo, las imposiciones técnicas empezaron pronto. Horas antes de la gala, Radiotelevisión Canaria nos citó para una supuesta prueba de sonido. Digo «supuesta» porque, como suele ocurrir en estos macroeventos televisivos, fue una prueba exclusivamente para la emisión y no para los músicos. No nos sentimos a gusto en ningún momento, la escucha entre compañeros era deficiente y, para colmo, la cadena obligó a Alexis a utilizar un teclado electrónico en lugar del imponente piano del teatro, simplemente para evitarse complicaciones de microfonía.

Ya por la noche, esperamos sentados entre el público el veredicto de nuestra categoría. El premio, muy merecidamente, se lo llevó el primer álbum de Simbeque. No hubo tiempo para lamentos; justo después de escuchar el fallo, nos tocaba correr entre bambalinas para prepararnos.

El ritmo del backstage era frenético. Entre actuación y actuación, el humorista Darío, de Palante Producciones, amenizaba la entrega de premios. Justo antes de que fuera nuestro turno, actuó una cantante acompañada por su pianista. Nosotros esperábamos en la sombra, sintiendo la presión de los minutos contados.

El caos en directo y el misterio de la afinación

Nos empujaron al escenario entre prisas, chillidos de los regidores y la urgencia implacable de la televisión. Como violonchelista, no tuve ni un mísero segundo para comprobar si mi instrumento seguía bien afinado. Me encomendé al destino, dando por hecho que la madera no habría sufrido grandes variaciones y que el teclado electrónico de Alexis nos daría ese «La a 440 Hz» perfecto e inamovible.

El tema elegido para esa noche era «Nights», una pieza que habitualmente rozaba los diez minutos de duración. Era una de nuestras composiciones más sentidas y con mayor margen para la improvisación; tenía un flow y una carga emocional que siempre impactaba al público.

La obra arranca con un ostinato del piano. Desde el segundo uno en que pasé el arco sobre las cuerdas, el terror se apoderó de mí: mi afinación no casaba en absoluto con la del piano.

A la disonancia insoportable que yo mismo estaba generando se sumó el hecho de que no lograba escuchar por monitores a Agustín Buenafuente, nuestro contrabajista. Roberto Amor a la batería hacía lo imposible por mantener a la banda unida a través del ritmo, mientras Alexis esperaba pacientemente a que yo entrara con la melodía principal para empezar a desarrollar las variaciones.

El tema comenzaba en Do menor y, a la mitad, modulaba a La menor. El problema era que yo no conseguía empezar. No encontraba las notas. Todo sonaba horriblemente desafinado y, en pleno pánico escénico, le eché la culpa a mi violonchelo, convencido de que se había bajado la afinación.

Pasaron cerca de tres eternos minutos en los que todo el mundo esperaba el tema principal. Al ver que yo no arrancaba, Alexis tomó la decisión de modular directamente. Fue en ese preciso instante de la modulación cuando se hizo la luz en mi cabeza: mi violonchelo sí estaba bien afinado. Estaba perfecto. Entonces… ¿qué demonios estaba pasando?

Un desenlace abrupto y una revelación indignante

Ante la urgencia, decidí lanzarme al vacío. Entré justo en ese momento, improvisando y buscando a tientas notas que encajaran más o menos con la armonía que sonaba. La energía del grupo se había fracturado por completo. Roberto, confundido, vio cómo el solemne inicio de Nights se había convertido en un borrón incomprensible. Alexis intentó encauzar el desastre improvisando, pero cuando llegó el momento de volver a la melodía para cerrar el tema, fue imposible. Esa melodía era mía, yo debía tocarla. Sin saber qué hacer, Alexis cerró la actuación de una manera tosca y abrupta.

Toda mi intervención consistió en errar notas, buscar desesperadamente la armonía correcta y sudar frío delante de la industria musical canaria en pleno.

Fue justo al final cuando descubrí la amarga verdad: el teclado estaba transpuesto un tono por debajo de su afinación real.

Durante los primeros minutos, intenté hacerle señales visuales a Alexis para que parara la actuación, para evidenciar que había un error técnico grave, pero él, quizás por la presión, se limitó a continuar tocando para las cámaras.

Nos bajamos del escenario envueltos en una nube de decepción, desconcierto y furia. Roberto salió por la puerta trasera del teatro sin mirar atrás, cabreadísimo. Agustín y yo nos fuimos a Santa Cruz con el alma a los pies. Fue en el coche, bajando hacia su casa, donde atamos cabos y resolvimos el misterio: el pianista del dúo que actuó justo antes que nosotros había bajado la transposición del teclado un tono para adaptar las canciones a la tesitura de su cantante… y lo dejó así.

Lo que me enseñó el desastre

Mi cabreo inicial fue monumental. Me enfadé con Alexis por no darse cuenta o no querer parar; me enfadé con el pianista anterior por su descuido, y me enfadé con la vida por hacernos desaprovechar un escaparate tan inmenso. Tardé semanas en recomponerme de aquel golpe. Sin embargo, con el paso de los años, aquel desastre se convirtió en una de mis mayores fuentes de aprendizaje. De aquella noche aciaga extraje lecciones vitales:

  1. Las prisas son el enemigo del arte. Si en una producción televisiva o en un evento notas que las prisas están atropellando el sentido común, tienes que saber parar. Si necesitas tu tiempo para afinar o comprobar el equipo, exígelo. Y si las condiciones no son dignas, a veces es mejor bajarse del barco. No se debe hacer servidumbre con la música.
  2. No se le pueden pedir peras al olmo. Comprendí que cada músico, incluyéndome a mí y a mis compañeros, tiene sus propias virtudes y sus propios defectos. En situaciones de estrés extremo, no todos reaccionamos con la perfección y claridad mental que a uno le gustaría exigir.
  3. La humildad como escudo. Un desastre solo es tan destructivo como tú permitas que lo sea. Aprender a relativizar los errores y tomarse los tropiezos con humildad es esencial para sobrevivir en esta profesión.
  4. La pausa antes de la tormenta. Aprendí a reflexionar antes de hablar y, lo que es aún más importante, a darme un espacio antes de dejarme llevar por los sentimientos de ira o frustración.

Aquel día fallé más notas que nunca, sí. Pero las lecciones que aprendí resonarán en mí mucho más tiempo que los aplausos que no recibimos aquella noche.

Cómo organizar un concierto para la Casa Real: Crónica de una noche inolvidable en La Laguna

Introducción

Producir un evento musical de alta envergadura es siempre un desafío, pero cuando se conjugan la historia, la fe, la televisión nacional y la presencia de la realeza, el reto se transforma en una obra de artesanía pura. Hoy quiero inaugurar este blog compartiendo con ustedes los entresijos, los desvelos y la inmensa satisfacción de un proyecto que marcó un hito en mi carrera como coordinador y músico: el concierto para la Reina Emérita Doña Sofía en la Catedral de San Cristóbal de La Laguna.

Todo comenzó en marzo de 2024. El Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna se puso en contacto conmigo con una encomienda de altísima responsabilidad. Se conmemoraban los 30 años de la ciudad como Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco, y el broche de oro sería un concierto sacro dentro de la imponente catedral de la ciudad, presidido por Su Majestad.

La premisa era clara: el repertorio debía poseer un profundo carácter sacro, solemne y respetuoso con el espacio, pero al mismo tiempo debía ser vibrante, emotivo y capaz de erizar la piel. Para lograrlo, contábamos con dos de las voces más importantes y prestigiosas de la lírica actual: el tenor Airam Hernández y la soprano Raquel Lojendio.

El alma del concierto: La filigrana del repertorio

Mi primera gran labor como coordinador fue dar forma a la materia prima: la música. Diseñar un repertorio para artistas de la talla de Raquel y Airam requiere un diálogo constante. Me sumergí en conversaciones profundas con ambos, buscando un equilibrio perfecto entre sus extraordinarias capacidades vocales, las exigencias del espacio sacro y la narrativa emocional que queríamos transmitir.

No buscábamos una sucesión fría de piezas religiosas; queríamos trazar una línea discursiva que conmoviera a la Reina y a todos los asistentes. Tras afinar ideas y consensuar propuestas, logramos dar con esa línea perfecta que unía la solemnidad litúrgica con la pasión interpretativa.

De lo sinfónico a la intimidad: El reto de los arreglos musicales

Originalmente, una cita de este calibre sugería el despliegue de una orquesta, pero las necesidades del Ayuntamiento y del espacio nos redirigieron hacia un formato mucho más íntimo y orgánico: un quinteto con piano (piano y cuarteto de cuerda).

Esto supuso que, antes de que el primer instrumento empezara a sonar en los ensayos, tuve que enfrentarme a decenas de horas de trabajo en el escritorio, adaptando y arreglando las partituras:

  • Reducciones sinfónicas: Muchas de las grandes obras elegidas tenían un origen puramente sinfónico. Tuve que destilar la esencia de toda una orquesta para que cupiera en las teclas del piano y el arco de cuatro cuerdas, sin perder un ápice de su grandeza.
  • Enriquecimiento tímbrico: En otras piezas, tomé la reducción de piano ya existente y la «engrandecí», vistiendo y adornando la armonía a través de la sección de cuerda.
  • Formato de cuarteto puro: Para ciertas obras, opté por adaptaciones exclusivas para cuarteto de cuerda.

El objetivo de esta artesanía musical: Crear un contraste constante de colores, texturas y dinámicas a lo largo del concierto. Quería evitar la monotonía; cada pieza debía sorprender por su tímbrica particular, haciendo el evento fluido, ameno y sumamente rico al oído.

Tras este maratón de arreglos, llegó el momento de la verdad. Convocamos a los músicos para los primeros ensayos. Decidimos trabajar primero la pura base instrumental antes de encontrarnos con los cantantes. Aunque siempre surgen pequeños ajustes de última hora sobre el papel, el esfuerzo dio sus frutos: el resultado técnico y musical fue óptimo.

El protocolo de la Casa Real y la precisión de RTVE

Quienes ven un concierto desde la butaca o la pantalla pocas veces imaginan el engranaje invisible que se mueve detrás. Al tratarse de una visita real y de una efeméride de la Unesco, la logística y el protocolo adquirieron una dimensión milimétrica.

Coordinar la escaleta del evento implicó múltiples reuniones con operarios, técnicos y el personal técnico del Ayuntamiento. Sin embargo, el nivel de exigencia subió un peldaño más con la entrada de Radiotelevisión Española (RTVE), que retransmitiría el concierto posteriormente. El equipo de televisión necesitaba conocer con exactitud la colocación de cada músico, el tipo de atriles (para evitar reflejos en las cámaras) y los ángulos visuales para garantizar una realización impecable.

[Altar de la Catedral]
      |
      +--> [Zona de Seguridad de la Reina Sofía] (Distancia obligatoria)
      |
      +--> [Nueva Posición del Quinteto] (Desplazado lateralmente)

Seguridad y etiqueta en la zona real

El momento de mayor tensión logística llegó con la llamada del Jefe de Seguridad de la Casa Real. Su misión era evaluar los riesgos y medir los espacios en el plano de la catedral.

Por cuestiones estrictas de protocolo y seguridad, determinaron que los músicos no podíamos estar demasiado cerca de la Reina Emérita. Esto nos obligó a replantear la escenografía original sobre la marcha, rodando y desplazando la ubicación del quinteto hacia un lateral del espacio asignado, garantizando la distancia reglamentaria sin perder acústica.

Además, la maquinaria de seguridad exigió:

  • Acreditación nominal previa de cada uno de los músicos y técnicos del equipo.
  • Horarios de acceso y encuentro estrictos, donde el más mínimo retraso podía comprometer la entrada al recinto.
  • Un riguroso código de vestimenta que respetase el decoro del templo y la solemnidad del acto frente a la Corona.

El broche de oro: El encuentro con Doña Sofía

Cuando las luces de la catedral se encendieron y las últimas notas sacras dejaron de resonar en la bóveda, supimos que habíamos logrado algo grande. La maquinaria había funcionado a la perfección. Pero la mayor sorpresa del proyecto nos aguardaba al final.

Se nos había notificado previamente que, tras el concierto, los músicos no debíamos retirarnos de inmediato. Su Majestad la Reina Sofía quería saludarnos personalmente.

Aquellos minutos de encuentro privado fueron, además de un honor, un momento de un valor profesional incalculable. Lejos del frío protocolo formal, descubrimos a una mujer sumamente grata, cercana y poseedora de una sensibilidad artística desbordante. Es bien conocida su faceta como una de las grandes conocedoras y melómanas de la música clásica dentro de la realeza europea, y sus comentarios técnicos e impresiones sobre el repertorio y las adaptaciones que habíamos preparado nos demostraron que escuchó cada nota con absoluta atención.

Organizar este concierto no solo fue un ejercicio de resistencia musical y logística; fue la confirmación de que, cuando se cuida cada detalle con pasión, la música es capaz de elevarse hasta los escenarios más exigentes del mundo.

Músicos:
Julia Nikoliszak, violin. Eugenia Jaubert, violin. Alba Gorrea, viola. Ciro Hernández, violonchelo. Emiko Morimoto, piano.
Adaptación y arreglos: Ciro Hernández

Ganar el concurso Agustín Ramos de composición

Se celebró en 2023 en la Villa de Candelaria y me siento muy afortunado de haber ganado el primer premio con «La puerta falsa». Llevo toda la vida componiendo, aprendiendo de los grandes clásicos desde la praxis y la lectura de sus obras, como a través de la experiencia. Hace tiempo que quería ponerme a prueba y por fin logré hacerlo. Ser el primer canario que gana el primer premio me enorgullece pero aún más ver como en Canarias va creciendo el amor a la música en toda sus parcelas es aún más enriquecedor. https://www.candelaria.es/festival-de-musica-de-camara-agustin-ramos/

Programa de Conciertos. Trío Cooper.

La Sonatina
Maurice Ravel (1875 – 1937)

 Ravel compuso esta obra sólo para piano entre 1903 y 1905, poco después de componer Miroirs, la pieza musical que lo elevó a las esferas pianísticas. Sería el  compositor y director francés Carlos Salzedo el encargado del primer arreglo para flauta, arpa y violonchelo, y hoy en día la  encontramos para piano, violín y violonchelo, como la escucharemos hoy, con la que se transcribió con el nombre de Sonatine en Trio.

Maurice Ravel siguió logrando admirar al mundo con su talento compositivo al piano con esta obra de su juventud. Para muchos, supuso la evolución natural de su precedente, y la perfecta antesala de otra gran obra Gaspard de la nuit. Sin duda, es el resultado de un flujo entre arduo trabajo e inspiración de este periodo compositivo del francés.

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Trío Op. 70
 Ludwig van Beethoven (1770 –1827)

“EL segundo movimiento me recuerda al fantasma del padre de Hamlet”, comentaba Carl Czerny, alumno de Beethoven, tras haber escuchado por primera vez la obra que, desde entonces, se conoce como “Ghost Trio”. 

El genial pianista y compositor alemán alteró convenciones de la época como la duración y el desarrollo de esta obra, una vez más, innovando y aportando nuevos cánones. Un ejemplo es la estructura de los tres movimientos del trío, los cuales producen un arco en el que la parte central es la más solemne, y los dos movimientos que la envuelven son mucho más joviales y esperanzadores. 


El segundo movimiento del Trío Op. 70 se concibe y percibe casi como otra sinfonía de Beethoven, como la 5ª y la 6ª, estas dos compuestas no sólo en el mismo período sino también en la misma ciudad, en Heiligenstadt, donde el músico escribió su famoso testamento confirmando que ya no podía oír y su oscuro deseo de quitarse la vida.


Al escuchar esta obra uno entiende por qué supuso un antes y un después para el mundo compositivo de la música de cámara: Eleva el género a un nivel desde el cual la literatura de trío con piano posterior podrá avanzar”, defendió el escritor y crítico Lewis Lockwood. 

Esperamos que disfruten la obra. 

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Trío Xavier Montsalvatge (1912- 2002) 

El barcelonés compositor y pianista Montsalvatge originalmente no compuso  esta obra tal y como hoy la escucharemos, sino como obras independientes de diferentes períodos. Sin embargo, la música camerística española no se concibe sin esta obra de tres piezas monumentales.  

El primer y tercer movimiento titulados Balada y Ritornello fueron escritos en 1986 para unas jornadas cervantinas, mientras que el segundo  fue escrito dos años más tarde para un homenaje a su amigo también compositor y pianista Federico Mompou; la obra se tituló Diálogo con Mompou. 

Fue el mismo Montsalvatge quien decidió reordenar y agrupar las piezas para crear así de forma natural un trío con piano, que estrenaría en junio de 1989. 

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Invierno Porteño
Astor Piazzolla (1921–1992)
 

Tal y como Antonio Vivaldi escribió cuatro estaciones, el bandeonista argentino Astor Piazzolla compuso cuatro obras independientes también refiriéndose a los cuatro momentos del año en Buenos Aires, y que más tarde uniría en una sola obra. 
Invierno Porteño fue escrita en 1969 y gozó de un éxito absoluto desde la primera vez que fue interpretada por el quinteto que tenía el compositor argentino. La versión para trío llegaría muy posteriormente, y tras la muerte del Piazzolla. Fue su compañero y violinista José Bragato quien le daría esta forma. 

Como casi todas las composiciones de Piazzolla, Invierno Porteño guarda una estrecha relación con el género del tango y de la música popular de su país, pero innegablemente evolucionándolas y proyectando un nuevo universo para este género que ha sido celebrado en las más renombradas salas de música clásica de Europa. 

Esta pieza tiene un tema principal que va evolucionando y variando en diferentes formas y tonos hasta llegar a una coda final que parece sonreír a la posible llegada de la primavera.

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Componentes

Marie Cooper Aubé 

La violinista Marie Cooper Aubé fue reconocida con el Premio Extraordinario de Enseñanza en Música de Canarias 2020 en violin. Al graduarse, obtuvo matrícula de honor en su especialidad de violín, así como en Música de Cámara y Orquesta. 

Ha colaborado con la Orquesta Sinfónica de Tenerife y la Joven Orquesta de Canarias como violín tutti, bajo la batuta de Antonio Méndez.
Con la OST tuvo la oportunidad de ser parte del China Tour en 2018, en capacidad de Ayuda de Concertino y violín tutti. Los programas fueron dirigidos por Víctor Pablo Pérez, Gordan Nikolic, Ruben Gimeno y Carole Petitdemange. 

Marie ha sido colaboradora de la orquesta del CSMC, con la que ha participado desde su entrada oficial al centro como ayudante de concertino y solista, bajo la dirección de José María de Vicente. 

Fue parte de 40 edición del Festival de Música de Domaine Forget, en las que recibió clases privadas y masterclasses con Violaine Melançon, Vadim Gluzman, Mimi Zweig, Regis Pasquier, David Gillham y Axel Strauss. La violonchelista también participa en un proyecto de música de cámara formado con la violonchelista del Trío Hochelaga, Chloé Domínguez. 

Desde que empezó a formarse com el violín, ha tenido la oportunidade de formarse com Simone Lamsma, David Ballesteros, Agustín León Ara, Mark Fewer, Adrián Linares, Irina Peña, Helena Satué, Albert Fischer, Yehonathan Berick y Maria Mesropian.

Ciro Hernández 

El violonchelista y compositor Ciro Hernández estudió su carrera con distinciones en París en el Conservatoire Marcel Dú Pré, tras haber iniciado sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Santa Cruz de Tenerife. 

Seis años en París forjaron una fuerte base clásica a través de profesores como Michel Strauss, Elizabeth Beaussier o MªElene Cappa. Además calaron otros estilos musicales como el contemporáneo, el jazz o el folk. 

Ciro ha recibido clases magistrales de Asier Polo, Iagoba Fanlo, Emil Rovner, Mark Peters, Naomi Barron, Tatiana Kuncherenkov, así como de Juraj Janosik, Johanna Kegel e Miguel Jaubert en el CSMC. 

En la actualidad, y dentro de la esfera clásica, comparte escena con excelentes formaciones como Tilellit dúo o Maresía Trío, con los que dan vida a los clásicos, desde Beethoven, Debussy, Shostakovich, y divulgan obras de compositores canarios como Juan Marrero, Cecilia Díaz Pestano, Sergio Rodríguez, J. V. Marrero Córdoba, y Jonay Rodríguez para los que además ha estrenado sus obras. También ha estrenado obras de compositores como Juan Eiras o Andrés Poncela Montalban.

Como violonchelista y compositor, cuenta con tres discos de producción propia grabados con la formación de marimba y cello con Socos Dúo. Y en 2022 saldrá su primer trabajo discográfico en solitario “Intensidad”. 

Cada año participado en decenas de Festivales internacionales, nacionales y locales como el Festival Música de Armenia de París, el Festival de Teatro Clásico de Almagro,  el Festival de Música Contemporánea de Tenerife, Festival de Música de Canarias,  Fimucité, Festival Internacional Agustín Ramos, entre otros. 

Paula Hernández 

La pianista Paula Hernández desarrolló su virtuosismo con el piano desde muy temprano en la Escuela y Conservatorio de Santa Cruz de Tenerife.

En el año 2020 se graduó con el Premio Extraordinario de Enseñanza en Música de Canarias, así como la matrícula de honor en su instrumento, como en la Música de Cámara. 

Antes, en el año 2012, fue la ganadora del concurso de piano organizado por el Organismo autónomo de Actividades Musicales de Santa Cruz de Tenerife, tras haber obtenido la máxima clasificación. 

Su pasión por el piano y la música clásica  le ha llevado a formar y ser parte de distintos proyectos camerísticos dentro de la isla de Tenerife, con los que ha participado en numerosos conciertos.

Paula ha recibido clases magistrales con reconocidos músicos como Leonel Morales, Guillermo González y Pablo Galdo.

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Próximos Conciertos:

26 Mayo 2021, Trío Cooper, Tenerife. Paraninfo de la Laguna. Ver más sobre el evento o comprar entrada AQUÍ.

30 de Mayo, Socos Dúo, Puerto De la Cruz.

3 de Junio 2021, Trío Cooper, El Secadero, La Palma. Saber más aquí

5-6 de Junio 2021, Sala Timanfaya, Puerto de la Cruz. Para reservar aquí

12 de Junio 2021, Trío Cooper, Museo de Bellas Artes, Santa Cruz de Tenerife.

2 de Julio, Ensemble Csmc, Auditorio Ernesto Lecuona, Santa Cruz de Tenerife.

3 de Julio 2021, Trío Cooper, Iglesia San Antonio de Padua, El Tanque.

8 de Julio 2021, Trío Cooper, Auditorio Teobaldo Power, La Orotava.

10 de Julio 2021, Tilellit Dúo, Museo de Bellas Artes, Santa Cruz de Tenerife.

4 de Septiembre 2021, Ciclo «silencio… se siente», Santa Cruz de Tenerife

8 Agosto 2019, Colombia, Medellín. Teatro Pablo Tobó

9 Agosto 2019, Universidad EAFIT, Medellín.

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